Las revelaciones sobre el espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad de
EE.UU., hechas por el ex empleado de la CIA Edward Snowden, han sido un 'shock'
para la comunidad internacional. El autor de las filtraciones sobre la
vigilancia de Washington contra su propio pueblo ha sido tachado de
"traidor" en Estados Unidos. Tras pasar más de un mes en un
aeropuerto de Moscú, el ex empleado de la CIA ha recibido asilo temporal de un
año en Rusia.
La Agencia Nacional de Seguridad de EU (NSA, por sus
siglas en inglés) espió directamente a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff,
y al de México, Enrique Peña Nieto, según documentos de Edward Snowden. En el
caso de México y de Peña Nieto, el espionaje electrónico se
hizo en la época en que era candidato a la presidencia, continuó después de que
ganó las elecciones de 2012 y permitió a la NSA saber los nombres de algunos
ministros con anterioridad a su nombramiento oficial.
Ante
esta situación el presidente mexicano había anunciado durante su viaje a
San Petersburgo que buscaría un
encuentro "casual o formal" con Obama en la cumbre para
plantearle su rechazo a las prácticas de espionaje estadounidenses. Peña Nieto
agregó que "de haber existido este espionaje, en conductas o en formas que
no estén apegadas a derecho, evidentemente, México las reprueba, las condena y demanda que haya un deslinde de
responsabilidades y una investigación". Por lo tanto se puede observar que la postura
del presidente Peña Nieto es una forma
de defensa personal; ya que no le
conviene que cierta información sea ventilada, pues su imagen se podría dañar
más de lo que ya esta, también perdería credibilidad ante las personas que lo
siguen y confían en él.
También como parte de su estrategia, busca
mantener una relación estable con
Estados Unidos; por lo que Peña Nieto aseguró que “en este momento no hay
condición que altere el clima de respeto y de cordialidad que hemos establecido
con el gobierno de Estados Unidos”, pese a que recientemente se ha documentado
que la Unión Americana espió a mexicano; pues no le conviene perder relación
con el gobierno estadounidense, pues sabe que no es bueno tenerlo como enemigo,
por lo mismo prefiere hacer como que no hay las suficientes pruebas para
actuar; y si existieran dichas pruebas, Peña Nieto aseguró que se tomaría carta
en el asunto, mostrando con esto su autoridad y el compromiso que tiene de
hacer cumplir las leyes; así como el apoyo que tiene de distintas áreas como la
Procuraduría General de la República y el subsecretario de Normatividad de
Medios.
En
comparación con otros países latinoamericanos que fueron espiados por Estados Unidos ya emprendieron
acciones enérgicas y protestas formales , y México, sin embargo, no se ha
quejado y su reacción ha sido la más tibia de todo el continente.
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